El primer viaje en avión, la primera estancia fuera de casa, comunicarse en otros idiomas, recordar lo que hemos aprendido en el instituto… viajar hace que nos demos cuenta de que no importa cuánto sepamos, siempre quedará algo nuevo por aprender. Hemos pasado frío, nos hemos mojado, nuestros paraguas se han volado… pero cada minuto y cada kilómetro de este viaje ha merecido la pena. Volvemos con la mochila cargada de una nueva experiencia inolvidable y muchos recuerdos que nuestros alumnos y alumnas no olvidarán. Como alguien dijo alguna vez: Viajar no es sólo una recompensa por el trabajo realizado, es también aprender para vivir.